Fibrilación auricular

La fibrilación auricular (AFib) es un defecto cardíaco relativamente común que, sin tratamiento médico, puede provocar graves consecuencias, entre ellas coágulos de sangre, accidentes cerebrovasculares e insuficiencia cardíaca. Se estima que entre el 15 y el 20 por ciento de las víctimas de derrame cerebral sufren fibrilación auricular. El Instituto de Fibrilación Auricular de Florida es un centro multidisciplinario que reúne a electrofisiólogos cardíacos, un cirujano cardiotorácico y un cardiólogo intervencionista para brindar una atención de excelencia a los pacientes con fibrilación auricular.

¿Qué es la fibrilación auricular?

La fibrilación auricular (AFib) es un latido cardíaco irregular (arritmia) causado por el disparo defectuoso de impulsos eléctricos en el corazón que provienen del desarrollo de tejido anormal. Estas señales anormales hacen que las cámaras superiores del corazón, o aurículas, tiemblen en lugar de contraerse y relajarse a un ritmo regular. Esta irregularidad en las aurículas hace que el bombeo de la sangre hacia los ventrículos, cámaras inferiores del corazón, sea ineficiente. Este bombeo ineficiente puede ralentizar la circulación de la sangre y en consecuencia, puede aumentar el riesgo de formación de coágulos sanguíneos, lo que a su vez aumenta el riesgo de accidentes cerebrovasculares.

La fibrilación auricular se clasifica generalmente en tres categorías:

Paroxística: Los síntomas de la AFib paroxística y las señales eléctricas irregulares comienzan y desaparecen por sí solos, a menudo en 24 horas, pero pueden extenderse hasta una semana.

Persistente: La AFib se considera persistente cuando las anomalías del ritmo cardíaco duran más de una semana y requieren tratamiento para volver al ritmo normal.

Permanente/de larga duración: La AFib se considera permanente cuando el tratamiento no restablece un ritmo cardíaco normal. La AFib permanente puede ser el resultado de una AFib paroxística frecuente o persistente.

Síntomas de la fibrilación auricular

El síntoma más comúnmente reconocido de la AFib es un latido cardíaco “agitado”, o un latido cardíaco que es rápido e irregular. Otros síntomas incluyen:

  • Fatiga
  • Temblores o palpitaciones en el pecho
  • Mareos o desmayos
  • Dificultad respiratoria
  • Ansiedad
  • Debilidad
  • Confusión
  • Fatiga con el ejercicio
  • Sudoración
  • Dolor o presión en el tórax

Tratamiento de la fibrilación auricular

El tratamiento para la AFib puede ir desde la medicación hasta la cirugía, según la gravedad de las irregularidades, la duración del estado de fibrilación auricular y otros problemas médicos que ocurren simultáneamente.

Medicamentos 

Los medicamentos recetados para la AFib a menudo previenen o tratan los coágulos sanguíneos, con el fin de reducir el riesgo de accidentes cerebrovasculares.  Se pueden usar otros medicamentos para corregir el ritmo cardíaco anormal en sí mismo.

Procedimientos no quirúrgicos 

Los dos procedimientos no quirúrgicos más comunes para tratar la AFib son la cardioversión eléctrica y la ablación por catéter. La cardioversión eléctrica es la aplicación de una descarga eléctrica en el pecho en un intento de restablecer el ritmo del corazón. La ablación por catéter implica el uso de un tubo delgado y flexible (el catéter) para alcanzar el corazón a través de los vasos sanguíneos. Un electrofisiólogo cardíaco, médico especializado en ritmos cardíacos, utiliza el catéter para identificar y eliminar los impulsos eléctricos anormales que causan la arritmia. 

 Procedimiento convergente

Ofrecemos un nuevo procedimiento mínimamente invasivo que combina lo mejor de los tratamientos de electrofisiología con la cirugía cardíaca para ayudar a restaurar el ritmo cardíaco normal en los pacientes con fibrilación auricular de larga data. La experiencia clínica obtenida ha demostrado que el enfoque convergente -realización de todo el procedimiento en un solo quirófano- en comparación con los enfoques en los que las dos disciplinas funcionan por separado, mejora los resultados sobre todo en los pacientes más complejos.

Cómo funciona

Nuestros cirujanos cardíacos y electrofisiólogos (EP) trabajan de forma conjunta para realizar la ablación cardíaca sin detener el funcionamiento del corazón a través del uso de la radiofrecuencia (calor concentrado) que produce tejido cicatricial en el corazón y bloquea las señales eléctricas anormales. El cirujano es capaz de crear lesiones lineales completas en la superficie exterior del corazón en funcionamiento, a través de una pequeña incisión de una pulgada hecha justo debajo del esternón. No hay incisiones en el tórax y/o puertos, como en otros procedimientos de ablación quirúrgica. Luego, el electrofisiólogo introduce un catéter a través de la vena femoral del paciente, en la ingle, para llegar al corazón y llenar cualquier espacio para completar la ablación. El electrofisiólogo utiliza técnicas de diagnóstico para confirmar que todas las señales eléctricas anormales han sido interrumpidas. Todo el procedimiento dura menos que el tiempo de un procedimiento de ablación de una sola disciplina.

¿Qué esperar?

Con el procedimiento de abordaje convergente, es posible que tus medicamentos para el ritmo diario se reduzcan o incluso se eliminen. Las estancias hospitalarias típicas son sólo de dos a tres días, en comparación con las de cinco días o más, propias de una cirugía cardíaca más invasiva, además de que puedes regresar a tus actividades normales más rápidamente.

 

 

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